CALEIDOSCOPIO

Mi Nombre Se Repite En La Familia por Alejandro Jodorowsky

Me llamo igual que mi padre, y éste a su vez igual que el suyo. Lo más asombroso es que mi mujer está embarazada de un varón y mi primera reacción ha sido proponer llamarlo como yo. ¿Cómo podría afectarle esto al niño?

Cuando observamos que en nuestro árbol genealógico cada generación repite los nombres de la anterior, tendremos la confirmación de que vivimos encerrados en un nudo narcisista. Este dato nos informa que repetimos inconscientemente los destinos de nuestros antepasados, donde cada repetición de un nombre actúa como un “contrato inconsciente” que puede ser limitante a distintos niveles. Veamos sólo algunas de las posibilidades:

A nivel intelectual: Rechazará todo lo que no sea reflejo de su propio pensamiento, sólo se relacionará con personas que compartan sus mismas ideas políticas, filosóficas y religiosas.

A nivel emocional: Buscará el aplauso y el amor de los otros sin ser capaz de amarse a sí mismo.

A nivel creativo y sexual: Surgirá un conflicto (propio del cerebro más primitivo) ya que en el mismo espacio hay dos machos con el mismo nombre, padre e hijo, que tratarán de quedarse con la hembra.

A nivel material: Se identificará con su apariencia, convirtiéndose en un esclavo del gimnasio y con sus posesiones: casa, coche, incluso hasta el perro parece tener el mismo carácter.

Las personas con un fuerte nudo narcisista en realidad hacen pareja con ellas mismas, aunque estén aparentemente unidos a alguien. La pareja de un narcisista es un reflejo, no tiene su “propia voz”.

Me llamo Carlos, como mi padre, compartimos la misma profesión. Se que mi abuelo paterno también se llamaba Carlos, él fue quien fundó la empresa de abogados en la que trabajo. Sinceramente creo que poner Carlos a mi hijo es como un homenaje a la familia.

En tu familia se observa con mucha nitidez cómo el nombre de Carlos es un contrato que induce a ser abogado, un contrato que limita otras posibilidades. Has de saber que la repetición compulsiva de nombres genera una catástrofe genealógica en la que el último Carlos se quedará sin personalidad a consecuencia de los muchos contratos que tiene con todos sus ancestros.

Piensa que cuando pones tu nombre a tu hijo, inconscientemente estás tratando de generar una nueva oportunidad para que tu nombre, devaluado por tanta repetición, se realice en tu hijo. Sin embargo es posible que sólo estés añadiendo una nueva fotocopia todavía más devaluada a la colección.

 

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