CALEIDOSCOPIO

Artículo en la revista Ohlala

Los encuentros que sirven para transformarnos a nosotras mismas y al mundo

Son espacios donde nos encontramos con la esencia femenina sin importar las diferencias, dejando atrás todas las mochilas de la vida. Son lugares para descubrir todo nuestro poder y todo lo que podemos hacer para sentirnos bien.

¿De qué se trata?

En apariencia, se trata de meros grupos de mujeres que se reúnen y conversan. Pero al vivir la experiencia, se descubre que es mucho más.

Un círculo de mujeres es un espacio de conexión, de encuentro de la profundidad de la esencia femenina. Es un espejo en el que cada una se ve reflejada, un ritual sagrado que nos carga de energía, un hablar desde la necesidad y un escuchar desde la compasión. Entonces, una se anima a decir lo que le pasa porque descubre que no es la única.

En la práctica, es una reunión de dos o tres horas en la que, formando un círculo, un grupo de mujeres olvidan sus roles y los mandatos para centrarse en lo esencial. Cada una cuenta lo que le preocupa, profundiza, reacciona, se inspira en la experiencia de la otra y comparte su propia sabiduría. Todas se apoyan mutuamente y recurren a la intuición femenina.

¿Por qué de mujeres?

No sólo por su naturaleza cíclica, sino también por esa capacidad única de acompañarse y conectarse desde lo intuitivo. Cuando las mujeres se juntan, no con la intención de “charlar” sino con la convicción de armar una red, se genera algo muy poderoso, como si las matrices se unieran para aprender y contenerse unas a otras. Es así: un grupo de mujeres se reúne y en seguida hace un nido.

Además, cuando descubren que algo les hace bien, encuentran el momento para darse el espacio. Y esto no tiene que ver con que tengan tiempo de sobra. Seguramente cueste muchísimo filtrar esa “pausa” en sus apretadísimas agendas, pero, de todos modos, haciendo algunos retoques, terminan dándose el gusto.

Elegí tu círculo

Círculo + yoga

Marcela Gimpelewicz es una trabajadora del cuerpo y su impronta se ve reflejada en sus círculos. “Desde el cuerpo hasta lo espiritual”, propone, e invita a mujeres comprometidas a reunirse una vez por mes. Comienza con una hora de yoga o expresión corporal “que garantiza la profundidad”, continúa con una hora y media en la que comparten el libro Mujeres que corren con los lobos -mientras revisan la esencia de cada una, se escuchan y se conectan-, para terminar algo más distendidas comiendo algo rico.

Quién: Marcela Gimpelewicz, counselor y profesora de yoga.
Dónde: Belgrano.
Cuándo: último sábado del mes.
Cuánto: $150.
Contacto:

Círculo + percusión

Con la certeza de que el origen de los tambores es femenino, esta propuesta funde el trabajo de reflexión en círculo con el poder sanador de la percusión. La reunión comienza con una ronda de tambores y canto de mantras para continuar con una presentación personal seguida por una meditación. Para terminar, según el grupo, se realiza un temazcal -baño aborigen con vapor de agua de hierbas aromáticas- que, además de generar una desintoxicación física, “ablanda”, libera y conecta.

Quién: Ema Vilches, reiki master y terapeuta del sonido.
Dónde: Quilmes.
Cuándo: último sábado del mes.
Cuánto: $120.
Contacto: quimewenu@hotmail.com

Círculo + danzas

Comienzan la reunión danzando en círculo con música tribalista, ya que el baile ayuda a aflojar y a conectarse en profundidad. Luego, sentadas, se plantean los interrogantes: “¿Cómo me siento realmente?” y “¿Qué me preocupa realmente?”, que desembocan en un trabajo de análisis en el que cada una despliega su potencial pensando en el hoy. Además, dependiendo de las fases lunares y las necesidades del grupo, se realizan actividades enfocadas en la esencia femenina que varían mes tras mes.

Quién: Pupi Larroudé, Counselor.
Dónde: Palermo.
Cuándo: un sábado al mes.
Costo: $30.
Contacto: quebuenosaberdevos@gmail.com

Círculo + bioenergética

El círculo que proponen las especialistas del Instituto Argentino de Análisis Bioenergético tiene la particularidad de usar herramientas de la bioenergética, de las constelaciones familiares y del chamanismo. En sus encuentros mensuales, que duran dos horas y media aproximadamente, se realizan diversas exploraciones -cuencos tibetanos, expresión corporal, respiración, escritura o meditación- que buscan una conexión con la esencia y espíritu femenino y, específicamente, con la matriz.

Quién: Instituto Argentino de Analisis Bioenergetico.
Dónde: Núñez.
Cuándo: mensualmente.
Cuánto: $150.
Contacto:

Círculo + taller de arte

En el Taller de Madero, de la artista plástica y psicopedagoga Claudia Aira, funciona un círculo de mujeres gratuito. Además, en su afán por reunir sus dos pasiones, Claudia generó una serie de círculos especiales donde después de meditar, reflexionar y convocar la energía femenina, se dibujan y pintan mandalas. Son talleres de arte diferentes en los que las mujeres se conectan con sus creaciones y viven una experiencia de paz muy sanadora.

Quién: Claudia Aira, artista plástica y psicopedagoga.
Dónde: Vicente López.
Cuándo: pueden ser encuentros semanales o mensuales.
Costo: algunas actividades son gratuitas; si no, el taller de arte cuesta $400.
Contacto:

¿Cómo es para vos?

María Gorof
30 años
diseñadora de indumentaria
“El círculo trae a mi vida mayor energía positiva, paz y claridad. La conexión que se vive me hace sentir acompañada, contenida, e incrementa mi capacidad de escucha.”

Yanina Piccolo
39 años
psicóloga
“Es un lugar donde me nutro de experiencias de otras mujeres y es un encuentro en el que me olvido de las particularidades de cada una para poner en el centro la esencia femenina y el compartir.”

Silvina Rosenffel
36 años
empleada
“Puedo descargar y comprender mis emociones sintiéndome reflejada en las experiencias de las demás. Además, en el círculo descubrí que todas compartimos mucho más que el género.”

El poder sanador de estos encuentros

– Hacés una pausa.

– Entrás en contacto con tu energía femenina.

– Te das cuenta de lo que estás necesitando.

– Convocás la sanación del cuerpo y el alma.

– Liberás la hormona de la maternidad, lo que provoca una baja de estrés.

– Ejercitás el consenso dejando de lado la manipulación.

– Salís del lugar del ego para darte cuenta de que a la otra le pasa lo mismo.

– Compartís las crisis con las otras.

– Te ponés productiva.

– Contagiás energía a tu entorno y multiplicás círculos.

– Te sentís acompañada dentro de una comunidad de mujeres.

Por Agustina Vissani. Foto de Camila Padilla.

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