CALEIDOSCOPIO

Encuentra a tu propio guía interior


No pienses con la cabeza. En realidad, no pienses en absoluto. Muévete solamente. Pruébalo en algunas situaciones. Será difícil, porque surgirá el viejo hábito de volver a pensar. Tendrás que estar alerta para no pensar, si no para sentir interiormente qué es lo que llega a la mente. Puede que te confundas muchas veces porque no serás capaz de saber si aquello viene del guía interior o de la superficie de la mente. Pero pronto conocerás lo que se siente, la diferencia.

Cuando algo viene de lo interior, viene del ombligo hacia arriba. Puedes sentir el flujo, el calor subiendo desde el ombligo. Cada vez que tu mente piensa, lo hace solo superficialmente, en la cabeza, y luego va hacia abajo. Si tu mente ha decidido algo, luego tienes que forzarlo hacia abajo. Si tu guía interior decide, entonces algo circula hacia arriba como burbujas, dentro de ti. Viene desde lo más profundo de tu ser hacia la mente. La mente lo recibe, pero no pertenece a la mente. Viene de más allá, por eso la mente se asusta. Para la razón resulta confiable, porque llega por detrás, sin razón alguna o con ella, sin prueba alguna. Simplemente sube como burbujas.

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Cada vez que te sientas confuso en una situación y no sepas cómo salir de ella, no pienses; quédate simplemente en un estado profundo de ausencia de pensamientos, y deja que te guíe el guía interior. Al comienzo sentirás miedo, inseguridad, pero en poco tiempo llegarás siempre a la conclusión adecuada. Cuando llegues siempre a la salida correcta, ganarás valor y llegarás a confiar.

Si se produce esta confianza, la llamo fe. Esta es en realidad una fe religiosa: la confianza en el guía interior. Razonar hace parte del ego; eres tú creyendo en ti mismo. Cuando vas profundamente a tu interior, has llegado a la misma alma del universo. Tu guía interior es una parte de la Guía Divina. Cuando le sigues, sigues a lo Divino; cuando te sigues a ti mismo, estás complicando las cosas sin saber lo que estás haciendo. Puedes pensar que eres muy sabio. No lo eres.

La sabiduría viene del corazón, no es intelectual. La sabiduría viene de la parte más profunda de tu ser, no es de la cabeza. Córtate la cabeza, se un descabezado, y sigue al ser, como quiera y donde quiera llevarte. Incluso si te lleva al peligro, ve hacia el peligro, porque ese será el camino para ti y tu crecimiento. Pasando por el peligro crecerás y te volverás maduro.

Osho: Tomado deEl Libro de los Secretos