CALEIDOSCOPIO

palabras para el alma


Cada mujer que se sana a sí misma contribuye a sanar
a todas las mujeres que la precedieron
y a todas aquellas que vendrán después de ella”.
Christiane Northrup.  10458876_686861624718050_8436052417135309863_n

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CALEIDOSCOPIO

palabras para el alma


Estoy viva
como fruta madura
dueña ya de inviernos y veranos,
abuela de los pájaros,
tejedora del viento navegante.

No se ha educado aún mi corazón
y, niña, tiemblo en los atardeceres,
me deslumbran el verde, las marimbas
y el ruido de la lluvia
hermanándose con mi húmedo vientre,
cuando todo es más suave y luminoso.

Crezco y no aprendo a crecer,
no me desilusiono,
ni me vuelvo mujer envuelta en velos,
descreída de todo, lamentando su suerte.
No. Con cada día, se me nacen los ojos del asombro,
de la tierra parida,
el canto de los pueblos,
los brazos del obrero construyendo,
la mujer vendedora con su ramo de hijos,
los niños alegres marchando hacia el colegio.

Si.
Es verdad que a ratos estoy triste
y salgo a los caminos,
suelta como mi pelo,
y lloro por las cosas más dulces y más tiernas
y atesoro recuerdos
brotando entre mis huesos
y soy una infinita espiral que se retuerce
entre lunas y soles,
avanzando en los días,
desenrollando el tiempo
con miedo o desparpajo,
desenvainando estrellas
para subir más alto, más arriba,
dándole caza al aire,
gozándome en el ser que me sustenta,
en la eterna marea de flujos y reflujos
que mueve el universo
y que impulsa los giros redondos de la tierra.

Soy la mujer que piensa.
Algún día
mis ojos
encenderán luciérnagas.

Gioconda Belli

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palabras para el alma


¿Cuando dejaste de bailar?
¿Cuando dejaste de cantar?
¿Cuando dejaste de contar historias?
¿Cuando dejaste de sentirte cómoda en el dulce espacio del silencio?

…Bailar, cantar, contar cuentos y el silencio, cuatro bálsamos curativos universales.

Palabras de la antropóloga Angeles Arrien

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palabras para el alma


Y AÚN ASÍ, ME LEVANTO

Tú puedes escribirme en la historia
con tus amargas, torcidas mentiras,
puedes aventarme al fango
y aún así, como el polvo… me levanto.
¿Mi descaro te molesta?
¿Por qué estás ahí quieto, apesadumbrado?
Porque camino
como si fuera dueña de pozos petroleros
bombeando en la sala de mi casa…
Como lunas y como soles,
con la certeza de las mareas,
como las esperanzas brincando alto,
así… yo me levanto.
¿Me quieres ver destrozada?
cabeza agachada y ojos bajos,
hombros caídos como lágrimas,
debilitados por mi llanto desconsolado.
¿Mi arrogancia te ofende?
No lo tomes tan a pecho,
Porque yo río como si tuviera minas de oro
excavándose en el mismo patio de mi casa.
Puedes dispararme con tus palabras,
puedes herirme con tus ojos,
puedes matarme con tu odio,
y aún así, como el aire, me levanto.
¿Mi sensualidad te molesta?
¿Surge como una sorpresa
que yo baile como si tuviera diamantes
ahí, donde se encuentran mis muslos?
De las barracas de vergüenza de la historia
yo me levanto
desde el pasado enraizado en dolor
yo me levanto
soy un negro océano, amplio e inquieto,
manando
me extiendo, sobre la marea,
dejando atrás noches de temor, de terror,
me levanto,
a un amanecer maravillosamente claro,
me levanto,
brindado los regalos legados por mis ancestros.
Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.
Me levanto.
Me levanto.
Me levanto.
MAYA ANGELOU

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palabras para el alma


Amo a las mujeres
Amo a las mujeres desde su piel que es la mía.
A la que se rebela y forcejea con la pluma y la voz desenvainadas
a la que se levanta de noche a ver a su hijo que llora
a la que llora por un niño que se ha dormido para siempre
a la que lucha enardecida en las montañas
a la que trabaja -mal pagada- en la ciudad
a la que gorda y contenta canta cuando echa tortillas en la pancita caliente del comal
a la que camina con el peso de un ser en su vientre enorme y fecundo.
A todas las amo y me felicito por ser de su especie.

Gioconda Belli

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palabras para el alma


Tus sentimientos, las energías vivas que se perciben en tu cuerpo en este momento, no fueron ‘causadas’ por alguien más, y tampoco son algo que alguien más pueda retirarlas. Nadie es responsable de tus sentimientos. La comprensión de esto puede dar término, de una vez por todas, al juego de la culpabilidad.

Sí, los demás pueden desencadenar dolor y tristeza en ti, ellos podrían ser contribuyentes en el campo en donde tu viejo y aún no resuelto dolor puede re-emerger, sin embargo, no tienen la capacidad para hacerte sentir como te sientes. Nadie puede hacerte feliz, nadie puede hacerte infeliz. Tan sólo estás siendo invitado, incesantemente, a encontrarte con todo aquello que no has enfrentado en ti mismo, a ponerte en contacto con aquello que nunca quisiste contactar dentro de ti, a explorar el campo.

Hacer a los demás responsables de cómo nos sentimos es el comienzo de toda la violencia, tanto interna como externa, de todos los conflictos y, ultimadamente, de todas las guerras que hay entre naciones.

No responsabilices a nadie en este asunto. Honra lo que está vivo en ti en este momento. Aprende a aceptar tus propios sentimientos como si fueran tus hijos queridos, sin importar la intensidad con la que ardan y clamen por atención. Celebra la vivacidad de tu herida, la vitalidad de tu decepción, la electricidad de tu tristeza. Arrodíllate ante el poder de tu enojo, honra su ardiente creatividad.

Desde este sitio de profunda aceptación, no te conviertes en alguien pasivo o débil. Todo lo contrario. Simplemente entras al mundo desde un lugar de no violencia, y por lo tanto, con un inmenso poder creativo, abierto a la posibilidad de escuchar honestamente, de dialogar con toda sinceridad, y con la posibilidad de cambios inesperados.

En el sufrimiento te empequeñeces. En el amor… todo es posible.

Jeff Foster

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