CALEIDOSCOPIO

El arte de desdefenderse: darle espacio o a lo luminoso

A veces ha sido tanto el dolor que, como un acto reflejo, cerramos la ventana también a lo luminoso. Lo luminoso está cerca. Lo luminoso insiste. Pero la contraseña para que pueda ingresar a nuestra vida sólo nosotros la sabemos; es ésta: “Me desdefiendo”.
La partícula “des” es aplicable, en perfecto castizo, a todo verbo reversible: “vestirse” tiene por contraparte “des-vestirse”; “defenderse” es un verbo reversible; pero, por favor, entiéndase bien: estar desdefendido no es estar indefenso. No es quedar expuesto a que los lobos de la noche nos coman las pocas entrañas que el dolor anterior nos haya dejado. No. Se trata de deponer las defensas, tender un puente al otro, pero ya con la sagacidad que da el aprendizaje que hayamos obtenido. Sólo puede desdefenderse quien cuenta consigo mismo. Quien se sabe capaz de cortar el puente si quien lo cruza viene a saquearnos. Es un arte de sabiduría. El que se rehúsa a ejercerlo, el que se queda en la segurita luz de su pobre candela, se vuelve pobre… muy pobre. Un pobrecito humano.
Si estás pudiendo leer este texto de corrido me arriesgo a afirmar esto: alguna vez te devastaron. Te saquearon el pecho. Te esquilmaron. Quizás lo hayas hecho a otros, no lo sé. Y aquí estoy yo: mi cicatriz me cruza el pecho y a espalda, como el símbolo del infinito. Pero, colega de dolores, ya estamos al tanto de qué se trata. Alcemos, pues el puente levadizo: del otro lado están las experiencias que nos faltan; pero ahora saldremos con la astucia del discernimiento. O te empobreces o amas. Es tu elección. Te recuerdo al magnífico Ítalo Calvino:
“El infierno de los vivos no es algo que será. Ya existe aquí: lo habitamos todos los días; lo conformamos todos juntos. Dos formas hay de no sufrirlo.
La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y convertirse en parte de él hasta el punto de dejar de verlo.
La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y darle espacio, y hacerlo durar mientras vivamos.”
Sí: es tu elección darle espacio. Y la mía.
Fuente: Departamento de Psicología y Espiritualidad del Centro Transpersonal de Buenos Aires.12744281_234537763551008_32586756927156552_n
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s